ESTADO DE CONSERVACIÓN DEL ÁGUILA FILIPINA; UNA ESPECIE FORESTAL INSULAR Y ENDEMICA

El águila filipina es una de las especies de rapaces que tiene más riesgo de desaparecer en los próximos años, a pesar del esfuerzo que se está haciendo para su recuperación, no llegan buenos resultados y continua la destrucción de su hábitat natural.

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El águila filipina (Pithecophaga jefferyi) es el único miembro del género Pithecophaga, es una especie monotipica y es endémica de las Islas Filipinas, por lo que se trata de una especie con un área de distribución muy reducida.  Es una especie forestal, habita en bosques tropicales entre los 150 y 1800 metros, y es la rapaz más grande que habita en este archipiélago y  junto con el águila Harpía (Harpia harpyja) es una de las rapaces forestales más grandes del planeta. Basa su alimentación en mamíferos y aves medianas, en su dieta se han descrito presas como los lémures voladores (Cynocephalus volans), civeta de las palmeras (Paradoxurus hermaphroditus), ardillas voladoras.  El águila filipina está catalogada como en peligro crítico  (CR) y su población presenta una tendencia decreciente (Birdlife Internacional, 2018), hasta 1988 estuvo catalogada como amenazada (T) y desde 1994 se mantiene catalogada como críticamente amenazada.  De las 7.107 islas  que componen el archipiélago, solamente se conoce la presencia de esta águila en 4 Islas,  Mindanao, Luzón, Samar y Leyte.  

El águila a filipina construye sus  nidos sobre grandes árboles, solo ponen un huevo por temporada y esta dura más de un año, por lo que las parejas de esta especie no se reproducen anualmente como sucede con la mayoría de especies de rapaces.  El periodo de cría dura más de un año, la incubación se estima que dura de 58 a 64 días, participan ambos adultos aunque como en la mayoría de especies es la hembra la que mayor tiempo invierte.  El polluelo permanece en el nido durante 6 meses y después de volar el periodo de dependencia se alarga durante un año. Entre 1984 – 1988 se observaron 11 intentos de reproducción de 8 parejas y solo resultaron exitosos el 36,34% de las parejas controladas. Entre 1989 y 1993 se observaron 11 intentos de reproducción de 9 parejas, en esta ocasión el 72.7% de las parejas ser reprodujeron con éxito. Entre 1994 y 1998 se observaron 17 intentos de cría de 12 parejas,  el 88.2% lograron sacar pollos con éxito.  El éxito reproductivo para el águila filipina, basado en ocho parejas con> 1 intento de cría se estimó en 0.38 ± 0.l14 (± DE) jóvenes/par/año. (Miranda et al. 2002).

Antes del año 2000 se desconocía el tamaño de su población la primera estimación se realizo entre el 2000 y 2007, durante ese periodo se estimo su población en 226 ejemplares. A partir de 2008 el tamaño de su población se estima entre 250 y 750 individuos y el tamaño de su población reproductora estaría estimada entre 90 y 250 parejas, este aumento parece que se produjo por una mejor cobertura de censo y no por un aumento poblacional.  En la Isla de Mindanao es donde se encuentran el mayor número de ejemplares y parejas reproductoras, allí se estiman entre 82 y 233 parejas reproductoras, en la Isla de Samar se estiman 6 parejas reproductoras, 2 parejas en la Isla de Leite y en el norte del archipielago, en la Isla de Luzón se consideraba extinta hasta 2013 solo había observaciones aisladas de adultos e inmaduros, sin embargo en 2015 se confirmo la primera reproducción (Ibáñez, 2016) y en 2013 estos mismos autores consideraron que hubo otra reproducción.  Un trabajo realizado en 2008 en base a la extrapolación de la densidad obtenida para la Isla de Mindanao sugiere un total de 340 parejas para toda su área de distribución, pero se desconocen las densidades que hay realmente en las otras 3 islas donde habita, por lo que esta cifra debería tratarse con precaución (Miranda et al. 2008). Actualmente se desconoce el  tamaño poblacional del águila filipina y  no hay motivos para el optimismo ni se espera un aumento de la población.

Entre los problemas que han llevado al águila filipina al borde de la extinción, se encuentra la destrucción y la desfragmentación de su hábitat por la extracción comercial de madera, la extensión de la agricultura, la minería. Sobre la mortalidad no natural la caza es la principal causa, la captura de ejemplares también parece que está afectando gravemente, también se ha descrito mortalidad por electrocución.  Recientes investigaciones apuntan a que la mortalidad no adulta es muy alta y la tasa de renovación de adultos es muy baja, lo cual es un hecho muy preocupante y compromete su futuro.  Entre 2004 y 2011 se radio marcaron 7 ejemplares (Abaño et al., 2015), 3 individuos criados en cautividad y liberados y 4 ejemplares rehabilitados, todos ellos en la isla de Mindanao.  Dos de los ejemplares fueron cazados durante los 5 primeros meses, otras dos murieron más tarde, una por electrocución y otra más fue cazada, el 57,14 de los ejemplares radiomarcados murieron durante los 6 primeros meses tras los marcajes y los 3 ejemplares que no murieron dos dejaron de emitir antes del primer año tras el marcaje y uno durante los primeros 5 meses por lo que se desconoció si estos ejemplares sobrevivieron o dejaron de emitir por episodios de mortalidad.  Los autores de esta investigación constataron que los ejemplares marcados se dispersaban hacia zonas no forestales y muy intervenidas y allí morían rápidamente. 

Por otro lado, por su condición de especie endémica, su área de distribución  y por su hábitat es una especie con una alta probabilidad (McClure, et al 2018) analizo el estado de conservación de las rapaces a nivel mundial y entre sus resultados obtuvo que la mayoría de especies que estaban amenazadas se encontraban en el sureste asiático, que más de la mitad de especies forestales estaban en declive y dentro de las forestales, las especies sedentarias y habitantes de bosques tropicales tienen un mayor riesgo de desaparecer que las que habitan en bosques no tropicales.

Bibliografia / bibliographic references:

Abaño, T. R., Tampos, G. G., Taraya, R. L., Salvador, D. J., & Ibañez, J. C. (2015). Dispersal of Philippine Eagles released in the forests of Mindanao, Philippines. Journal of Raptor Research, 49(4), 506-513.

BirdLife International 2018. Pithecophaga jefferyi (amended version of 2017 assessment). The IUCN Red List of Threatened Species 2018: e.T22696012A129595746. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2017-3.RLTS.T22696012A129595746.en. Downloaded on 30 December 2019. 

Ibanez, J., Sumaya, A. M., Tampos, G., & Salvador, D. (2016). Preventing Philippine Eagle hunting: what are we missing?. Journal of Threatened Taxa, 8(13), 9505-9511.  

Miranda, H.C., Jr., D.I. Salvador, G. Lovell, and L. Bueser. 2002. On the population biology and status of the Philippine Eagle, Pithecophaga jefferyi. Pp. 152-157 in R. Yosef, M.L. Miller, and D. Pepler (eds.),  Raptors in the new millennium. International Birding & Research Center in Eilat, Eilat, Israel. 

McClure, C. J., Westrip, J. R., Johnson, J. A., Schulwitz, S. E., Virani, M. Z., Davies, R., & Buij, R. (2018). State of the world’s raptors: Distributions, threats, and conservation recommendations. Biological Conservation.


CONSERVATION STATUS OF PHILIPPINE EAGLE; AN INSULAR AND ENDEMIC FOREST SPECIES

The Philippine eagle is one of the raptor species that has the highest risk of disappearing in the next few years, despite the effort being made to recover it, there are no good results and the destruction of its natural habitat continues.

The Philippine eagle (Pithecophaga jefferyi) is the only member of the genus Pithecophaga, it is a monotypical species and is endemic to the Philippine Islands, so it is a species with a very small distribution area. It is a forest species, lives in tropical forests between 150 and 1800 meters, and is the largest raptor that lives in this archipelago and together with the Harpy eagle (Harpia harpyja) is one of the largest forest raptors on the planet. It bases its feeding on mammals and medium-sized birds, prey such as Philippine flying lemur (Cynocephalus volans), Asian palm civet(Paradoxurus hermaphroditus), flying squirrels have been described in its diet. The Philippine eagle is listed as critically endangered (CR) and its population has a decreasing trend (Birdlife International, 2018), until 1988 it was listed as threatened (T) and since 1994 it has been listed as critically threatened. Of the 7,107 islands that make up the archipelago, only the presence of this eagle is known in 4 Islands, Mindanao, Luzon, Samar and Leyte.

The Philippine eagle builds its nests on large trees, they only lay an egg per season and it lasts more than a year, so that the pairs of this species do not reproduce annually as it happens with most species of raptors. The breeding period lasts more than one year, the incubation is estimated to last from 58 to 64 days, both adults participate although as in most species it is the female that invests the longest time. The chick remains in the nest for 6 months and after flying the dependency period is extended for a year. Between 1984 and 1988, 11 reproduction attempts of 8 couples were observed and only 36.34% of the controlled couples were successful. Between 1989 and 1993, 11 reproduction attempts of 9 couples were observed, this time 72.7% of the couples were successfully reproduced. Between 1994 and 1998, 17 breeding attempts of 12 couples were observed, 88.2% were able to successfully obtain chickens. Reproductive success for the Philippine eagle, based on eight couples with> 1 breeding attempt was estimated at 0.38 ± 0.l14 (± SD) young / couple / year. (Miranda et al. 2002).

Before the year 2000, the population size was unknown, the first estimate was made between 2000 and 2007, during that period its population was estimated at 226 copies. As of 2008 the size of its population is estimated between 250 and 750 individuals and the size of its reproductive population would be estimated between 90 and 250 couples, this increase seems to have been due to a better census coverage and not a population increase. On the Island of Mindanao is where the largest number of specimens and breeding pairs are found, there are estimated between 82 and 233 breeding pairs, on the Island of Samar 6 breeding pairs are estimated, 2 couples on the Island of Leite and in the north of the archipelago, on the Island of Luzon it was considered extinct until 2013 there were only isolated observations of adults and immatures, however in 2015 the first reproduction was confirmed (Ibáñez, 2016) and in 2013 these same authors considered that there was another reproduction. A work carried out in 2008 based on the extrapolation of the density obtained for the Island of Mindanao suggests a total of 340 couples for its entire area of ​​distribution, but the densities that are really in the other 3 islands where it lives are unknown, so that this figure should be treated with caution (Miranda et al. 2008). The population size of the Philippine eagle is currently unknown and there is no reason for optimism or an increase in population.

Among the problems that have brought the Philippine eagle to the brink of extinction, is the destruction and defragmentation of its habitat by commercial logging, the extension of agriculture, mining. On unnatural mortality hunting is the main cause, the capture of specimens also seems to be seriously affecting, electrocution mortality has also been described. Recent research suggests that non-adult mortality is very high and the renewal rate of adults is very low, which is a very worrying fact and compromises their future. Between 2004 and 2011, 7 copies were radioed (Abaño et al., 2015), 3 individuals raised in captivity and released and 4 rehabilitated specimens, all of them on the island of Mindanao. Two of the specimens were hunted during the first 5 months, two others died later, one by electrocution and another one was hunted, 57.14 of the radiolabeled specimens died during the first 6 months after the markings and the 3 specimens that did not Two died before the first year after marking and after the first 5 months, so it was unknown if these specimens survived or stopped emitting due to mortality. The authors of this research found that the marked specimens dispersed to non-forested and heavily intervened areas and died quickly there.

On the other hand, due to its endemic species status, its range and its habitat is a species with a high probability (McClure, et al 2018) analyzed the conservation status of raptors worldwide and among its results it obtained that the majority of endangered species were found in Southeast Asia, which more than half of forest species were in decline and within forestry, sedentary species and tropical forest dwellers are at greater risk of disappearing than those that inhabit non-tropical forests

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